GUIA COMPLETA DEL EMBARAZO

PRIMER MES DE EMBARAZO (SEMANAS 1-4)

Las cuatro primeras semanas de embarazo son, por regla general, muy llevaderas, además es muy probable que aún no sepas que estás en estado. Hasta que no llegue la fecha de tu periodo y notes la ausencia del mismo no te enterarás de que vas a tener un bebé y eso suele ocurrir al menos dos semanas después de la fecundación o incluso más adelante.

Es decir, ahora que acabas de enterarte de tu embarazo probablemente estás de casi un mes o de alguna semana más si tu ciclo es irregular. De hecho, si te has comprado un test de embarazo te saldrá que estás de tres o cuatro semanas y, si acudes al ginecólogo, te preguntará por la fecha en la que tuviste la última regla para calcular la semana del parto, que será entre la 37 (cuando se considera a término tu embarazo) y la 42 (semana tope en la que tendrás que dar a luz de una manera u otra).

Síntomas de tu embarazo

Los síntomas son variables de unas mujeres a otras y además en esta etapa puede que aún no se hayan manifestado. Si es así no te preocupes porque hay mamás que no tienen ningún síntoma hasta un estado muy avanzado de la gestación o incluso apenas notan nada en todo el embarazo.

Entre los síntomas más habituales y comunes a muchas mujeres en este primer mes están:

  • Náuseas y vómitos: son los síntomas más significativos de que estás en estado y de que algo está ocurriendo en tu interior. La sensación de tener ganas de vomitar o náuseas al levantarte y la necesidad de ingerir algo son muy normales y por regla general suelen desaparecer al finalizar el primer trimestre.
  • Además de estos síntomas, puedes sentirte más cansada o con más sueño de lo normal, pero nada que no puedas controlar ni que te impida seguir una vida normal.

Como decimos, puede que tengas todos los síntomas, algunos o ninguno de ellos. Si este último es tu caso, ¡enhorabuena y disfruta!

Cambios en tu cuerpo

El primer mes de embarazo tu cuerpo apenas experimentará cambios. ¡Tranquila porque si aún no lo has comunicado, nadie te lo notará! Aunque es cierto, que a nivel más íntimo puedes percibir cambios en los pechos.

Las primeras semanas es posible que notes más sensibilidad en tus pechos y molestias cuando te roces al tumbarte en la cama o al vestirte. Hay gestantes que notan un aumento de los senos en esta etapa y un oscurecimiento de los pezones, pero no debes preocuparte si no es tu caso, porque cada mujer es diferente.

Es probable que sangres en esta primera etapa. Esto se debe a que cuando el bebé se implanta en el útero a través de las trompas de Falopio y empieza a formarse la placenta pueden romperse algunas venitas provocando un pequeño sangrado, conocido como “sangrado de implantación”. Es algo totalmente normal, por lo que no debes preocuparte en absoluto. Sin embargo, en caso de que el sangrado sea más intenso, debes llamar o visitar al doctor inmediatamente para descartar cualquier complicación.

Evolución del feto

En esta etapa, aún no podemos hablar de feto propiamente dicho sino de embrión y su tamaño es similar al de una semilla de amapola.

En las primeras semanas, tras la fecundación, está tomando forma para convertirse en un feto. Pero, aunque parezca mentira, ¡ya tiene corazón y late a unas 150 pulsaciones de media por minuto! Te encantará sentirlo en tu primera visita a la matrona o ginecólogo en pocas semanas. Así que, paciencia porque de momento no podrás oírlo.

Sus órganos, aparte del corazón, se están formando y poco a poco, tendrá todos completos en pleno funcionamiento y un examen ginecológico lo certificará.

Algo que también se está formando es la placenta, por donde tu bebé recibirá el oxígeno y los alimentos en forma de nutrientes que entren en tu sangre.

La bolsa amniótica, en la que está el líquido amniótico en el que tu bebé estará flotando durante todo el proceso, está ya creciendo.

Visitas y pruebas médicas

Las visitas y pruebas médicas comienzan en las primeras semanas del embarazo. En ellas, los profesionales se aseguran de que todo sigue su curso con normalidad.

Las visitas a la matrona o al ginecólogo están programadas con antelación, aunque es probable que tengas que acudir de forma ocasional a consultar alguna duda o ante un imprevisto que haya surgido.

El número de pruebas y consultas dependerán de muchos factores: si acudes a la Seguridad Social o a una clínica o médico privado; si has tenido dificultades para quedarte embarazada; si tienes un embarazo de riesgo; si padeces alguna enfermedad que requiera mayores controles…Será tu médico el que te paute las pruebas y la frecuencia para acudir a las citas pero, ¡anótalas bien y no te olvides!

Por regla general, los exámenes más importantes ser realizan como mínimo en los tres trimestres del embarazo. Los análisis de sangre y orina y las ecografías suelen realizarse teniendo en cuenta los datos que pueden aportarnos en cada etapa de la gestación, que en la mayoría de mujeres coincide con los tres trimestres que dura un embarazo, siendo más regulares las ecografías en la última etapa (tercer trimestre), cuando además comienzan a controlarse los latidos monitorizados.

¿Cuándo será esa primera visita y qué pruebas te harán?

Lo primero que te harán cuando acudas a tu médico es, por regla general, un test de embarazo para certificar que efectivamente estás embarazada. En función del médico o del lugar al que vayas, Seguridad Social o clínica privada, te harán también un análisis de orina y otro de sangre para conocer algunos detalles con más exactitud.

A partir de ahí, el análisis de orina ayudará a tu matrona o ginecólogo a detectar tu estado general de salud, por lo que es fundamental en todos los trimestres que abarca tu embarazo.

Además de eso, si acudes a una matrona, que en muchos lugares es la que se encarga de controlar todo tu embarazo, excepto las ecografías y otras pruebas más específicas, ésta tomará nota de tu peso en estas fechas y lo hará en cada examen trimestral que te realice.

En esa primera visita también te harán un historial, si aún no lo tienes, con tus antecedentes familiares, enfermedades, operaciones, medicación si tomas algo y todo aquello que puede influir en la evolución del embarazo.

Muchos médicos realizan una ecografía vaginal en esa primera visita no solo para confirmar el embarazo sino para detectar que se ha formado dentro del útero y no se trata de un embarazo ectópico.

Esa primera ecografía también permite comprobar el tipo de embarazo, si es único o múltiple. ¡Tranquila porque si vienen dos, podrás afrontarlo bien y será una alegría!

  • ¿Qué detecta el análisis de orina?

Estos exámenes de la orina son muy importantes porque en ellos se detectan las posibles infecciones que puedas tener, la necesidad de vitaminas, minerales, proteínas o hierro que necesitas.

La presencia de proteínas en la orina, en concreto una denominada albúmina, puede indicar que estás padeciendo preeclampsia. Esta enfermedad, que puede provocar graves complicaciones en tu embarazo, se caracteriza por un aumento de la presión arterial que puede controlarse bajo vigilancia médica si se detecta a tiempo. En este sentido, puedes estar tranquila porque los análisis de sangre que te harán, lo detectarán y podrás tratarlo.

Los análisis de orina también confirman o descartan infecciones de las vías urinarias a través de los cultivos. En casos afirmativos, de tener presencia de bacterias que provocan una infección urinaria, tu médico tratará de identificarla mediante un urocultivo y prescribirte el tratamiento con antibiótico más adecuado.

Otra utilidad de un análisis de orina es conocer la presencia de glucosa y de una posible diabetes gestacional, en cuyo caso habría que controlar durante todo el embarazo.

Por tanto, anota bien tus citas médicas y no te olvides de acudir a estas revisiones porque son fundamentales para asegurarte de que todo está bien.

Consejos de alimentación

Si eres comilona, deberás controlar tu apetito, pero tranquila que no van a eliminar de tu dieta todo, sino que tendrás que tener más cuidado con lo que consumes.

Y si, por el contrario, comer es algo que haces casi por obligación y necesidad, también tendrás que cambiar de mentalidad y procurar ingerir lo necesario para que tu cuerpo y tu bebé estéis sanos.

En caso de que tengas diabetes gestacional, el especialista se encargará de indicarte qué puedes comer y cómo realizar las comidas de manera que no afecta al desarrollo del bebé y no surjan complicaciones en el parto.

En general, durante todo el embarazo y desde este primer mes debes llevar una dieta saludable que incluya:

  • Alimentación variada de lácteos, legumbres, carnes, pescados, frutas, hortalizas, cereales y grasas
  • Aumentar la cantidad de alimentos nutritivos y reducir los más grasos y calóricos
  • Eliminar el alcohol y el tabaco
  • Reducir el consumo de té, café y bebidas gaseosas
  • Beber líquido, especialmente agua, con frecuencia
  • Comer en pequeñas cantidades más veces al día

Si tienes cualquier duda con los alimentos como el jamón sin curar, los quesos de leche sin pasteurizar, los patés…lo mejor es que consultes con tu médico para que te aconseje sobre lo que puedes consumir y los posibles riesgos.

En cuanto a la forma de cocinarlos, procura cocerlos o pasarlos por la plancha más de lo habitual, evitando la carne o pescado crudo y las frutas o verduras sin lavar. Si quieres quedarte tranquila, puedes usar una lejía especial para alimentos (por ejemplo, amukina) que eliminará cualquier bacteria que puedan tener y evitarás contagios como la listeriosis.

Medicamentos y suplementos

Hay que tener mucho cuidado con los medicamentos durante todo el embarazo y siempre consultar con el médico antes de tomar nada que no te haya recetado previamente.

En el caso de que seas alérgica, por ejemplo, quizá te receten algún antihistamínico para aliviar los síntomas, pero puede que ni siquiera los manifiestes durante el embarazo y por tanto no los necesites. Lo mejor es esperar y si tienes molestias, consultar con el especialista.

La mayoría de mujeres necesitan un aporte extra de hierro o de vitaminas así como de ácido fólico, que protegerá a tu bebé de algunas enfermedades congénitas cerebrales o de médula espinal, como la espina bífida.

Lo más probable es que sea tu médico quién te paute estos suplementos vitamínicos desde la primera visita o incluso que lleves tomándolos desde que planeaste buscar un bebé. Ten siempre en cuenta las dosis recomendadas y nunca, nunca te automediques, ¿entendido?

Mito del mes: debo comer por 2

Está claro que estando embarazada necesitas aumentar la ingesta de nutrientes, vitaminas y minerales para el buen desarrollo del feto, pero ni mucho menos llegar al doble de su alimentación habitual.

Si lo haces, lo más probable es que ganes demasiado peso y no le beneficie en absoluto. Con lo cual, los expertos recomiendan una dieta sana y equilibrada durante el embarazo, acabando así con ese pensamiento erróneo sobre el embarazo tan común.

Esto es un mito entre los otros muchos que hay sobre el embarazo y que cada mes te iremos contando.

¡De compras! Cosas que necesitas

Como cualquier mamá, seguro que estás deseando comprar las cositas para el bebé, pero paciencia porque aún es pronto para eso y todavía no sabes el sexo.

  • Lo que sí puedes comprar ya, desde el primer momento, es una buena crema o loción hidratante para tu tripita, ya que puede que aparezcan estrías tanto en la barriga como en el pecho a medida que vayan creciendo. Además, quizá tengas picores, sobre todo cuando estés más gordita. Es un consejo que suelen dar todas las matronas, pero si aún no te lo ha dicho y no sueles usar cremas para tu cuerpo, ve a por una y empieza a aplicártela todos los días.
  • Algo que también puedes comprar es un diario, en el que vayas anotando todo lo que estás experimentado porque, aunque ahora no lo creas, se olvida y te gustará tenerlo apuntado y recordarlo cuando tu hijo crezca.
  • Sujetador sin aros: tus pechos no aumentan demasiado en esta etapa pero si pueden estar más sensibles de lo normal. Si desde este momento la ropa interior te molesta, puedes comprar ya un sujetador más cómodo, sin aros y en tejido transpirable. Los mejores son los de algodón sin apenas costuras, pero tienes un montón para elegir, aunque no suelen ser los más bonitos, ahora lo importante es la comodidad.

Es momento de asimilar todos los cambios que van a producirse en tu interior y en tu vida cuando nazca ese bebé. ¡Tómatelo con calma y sobre todo disfruta!