SEGUNDO MES DE EMBARAZO (SEMANAS 5-8)

Has pasado el primer mes y el embarazo sigue su curso. Seguramente ya estás más tranquila porque lo has asimilado y tienes más información de la que tenías cuando supiste la buena noticia. Incluso puede que acabes de enterarte y ya estés de 5 ó 6 semanas si tus ciclos son más irregulares.

Este mes comprende de la semana 5 a la 8 y es una etapa importante porque sigue siendo la de mayor riesgo y en la que se producen la mayoría de los abortos (hasta la semana 12). Pero, ¡no te preocupes porque no tiene por qué ocurrir nada y lo normal es que todo continúe bien!

Si aún no lo has comunicado en el trabajo o a la familia, puedes esperar a la primera ecografía si aún no te la han hecho, para darles la noticia.

Cambios en tu cuerpo

Lo más probable es que aún tu barriga no indique tu estado, sobre todo para los demás. Puede que tú te notes algo más hinchada y te apetezca desabrocharte el botón del pantalón de vez en cuando.

Los cambios hormonales que se están produciendo en tu cuerpo son grandes y debido a ello quizás el papá sí esté notando que estáis esperando un bebé. ¿Cómo? Por tus cambios de humor y lo sensible o irritable que estás, algo similar a lo que les sucede a algunas mujeres cuando va a venirles el periodo.

En esta etapa puedes notar, si no lo habías percibido antes, náuseas o mareos debido al aumento de la hormona beta hCG, que es la que se detecta en los test de embarazo.

El cansancio es otro de los cambios que se producen en este primer trimestre y es probable que tengas más sueño de lo habitual y te encuentres agotada a final del día.

El volumen de sangre está aumentando para cubrir las necesidades de tu bebé y es por ello que sea frecuente un ligero sangrado tras las relaciones sexuales o incluso te sangre la nariz o las encías al cepillarte los dientes.

No te extrañes si empiezas a cambiar tus preferencias por la comida y a notar variaciones en el gusto y sabores de tus alimentos preferidos. Puede que algo que no te gustaba, te apetezca ahora o al revés.

Y debido a la presión en la vejiga que ejerce el aumento de tu útero es posible que tengas ganas de orinar con más frecuencia. Si te ocurre ya, evita beber mucho antes de acostarte porque este síntoma es más acusado durante la noche. La razón es que, al estar acostada, parte del líquido que retienes durante el día regresa al torrente sanguíneo y acaba en tu vejiga, produciendo la necesidad de ir al baño.

Los síntomas son diferentes de unas mujeres a otras y tanto su presencia como su ausencia no significa que algo vaya mal. Ante cualquier duda, lo mejor es que visites a tu médico, pero no debes obsesionarte demasiado porque aún queda mucho de embarazo y el estrés en exceso no te conviene en absoluto.

 

Evolución del feto

A comienzos de este segundo mes, el embrión ya tiene el tamaño de una semilla y a finales (semana 8) ya medirá entre 1,2 y 2 cm y pesará hasta 0,5 gramos. ¡Qué ilusión saber cómo está creciendo!

El tubo neural, que dará lugar al cerebro, la médula espinal y los nervios del bebé, se está desarrollando y de ahí la importancia de que sigas tomando ácido fólico para ayudar al buen desarrollo del mismo.

Estas cuatro semanas habrá importantes cambios en el embrión (aún no puede considerarse “feto”) y todos sus órganos se están formando poco a poco. Su boca, nariz y orejas ya van tomando forma y ahora tiene una cabeza muy grande en comparación con su cuerpo, y sus piernas y brazos apenas sobresalen.

Los deditos de sus pies y manos ya empiezan a notarse y los párpados recubren sus ojos. La colita del embrión empieza a desaparecer y las células nerviosas están conectándose entre sí y formando los canales neurales primitivos.

A finales de este mes ya puede doblar sus extremidades y las articulaciones de codos y rodillas están formadas.

Respecto al sexo, aunque ya se determinó en la concepción con los cromosomas, aún no puede verse porque sus órganos sexuales no se han formado. ¡Paciencia porque ya queda menos para saber si es un niño o una niña!

La placenta y el cordón umbilical ya están funcionando para aportar a tu bebé todos los nutrientes que necesita, así como transportar todos los desechos.

 

Visitas y pruebas médicas

Si no has visitado aún al médico o has optado porque sea la Seguridad Social (España) la que se encargue de tu embarazo, será en este mes cuando empiecen las primeras pruebas programadas.

La sanidad pública lleva un control exhaustivo y de calidad en todos los embarazos y te harán las pruebas que sean necesarias en cada momento.

  • ¿Cuáles serán esas pruebas?

Lo primero que hará tu médico es abrir un historial, en caso de que aún no lo tengas, y anotar toda la información relevante como enfermedades, peso actual, medicación, antecedentes, historia familiar…

La matrona o ginecólogo te realizará un análisis de orina y, probablemente otro de sangre, para valorar tu estado general de salud y si hay presencia o no de alguna infección que deba tratarse (las urinarias son muy frecuentes en los embarazos).

Además, te tomarán la tensión arterial porque es muy importante para tu salud y siempre debe estar controlada para evitar algunas complicaciones derivadas de una tensión demasiado elevada.

No te extrañe que te hagan una citología si no te la has hecho en el último año o en los seis meses previos para valorar cómo está tu útero.

Si recurres a la sanidad privada podrán hacerte una ecografía en la primera visita y en todas las que tengas, pero si acudes a la Seguridad Social lo más habitual es tener que esperar hasta la semana 12 (finales del tercer mes) si todo va bien. Si te han hecho una antes de la semana 6 habrá algunas cosas, como el latido del corazón que quizá aún no puedan apreciarse, pero te quedarás tranquila con que el desarrollo del embrión es correcto.

No obstante, en la Seguridad Social, te hacen las ecografías necesarias en las semanas en las que se han producido cambios importantes en el feto. El resto, no aportan información adicional relevante por lo que no has de preocuparte.

  • ¿Qué se ve en esa primera ecografía?

Lo más importante que confirmarás con esa primera ecografía es tu embarazo y si éste es simple o múltiple. ¡Ya sabes que, si tienes antecedentes de mellizos o gemelos, quizás te toque 😯!

El buen desarrollo del embrión y los latidos de su corazón, si no es demasiado pronto, es toda la información que tendrás de momento.

 

Cuidados de alimentación

Una alimentación saludable durante todo el embarazo es fundamental. Los consejos más importantes para esta etapa y el resto de meses que restan hasta que tu embarazo llegue a término son:

  • Debes incrementar el consumo de proteínas, vitaminas como el ácido fólico y minerales como el hierro. Además de los alimentos en los que se encuentran (frutas, verduras, lácteos, carnes blancas y rojas, pescados, frutos secos…) existen suplementos en farmacia que probablemente ya estarás tomando por indicación de tu médico que te aportarán la cantidad necesaria de todos estos nutrientes.
  • Limita la ingesta de comida “basura” como snacks, dulces, bollería industrial, comida rápida, que tiene muchas caloría,s pero pocas vitaminas y minerales necesarios para el buen desarrollo de tu bebé. No es necesario comer más pero sí mejor. Y si tienes caprichito de un dulce de vez en cuando, dátelo, pero mejor algo casero como un bizcocho o un buen zumo o batido natural.
  • Evita comer alimentos crudos o poco cocinados. Algunas bacterias aparecen en los alimentos que no están muy hechos como el pescado o carne cruda (marisco, carpaccio, ceviche) y quesos fabricados con leche cruda, sin pasteurizar como los cremosos, el queso azul, Camembert.
  • También debes tomar precaución con el consumo de embutido sin curar como chorizos, salchichones o jamón serrano. Las carnes crudas, si no eres inmune a la toxoplasmosis (lo detectarán en las pruebas iniciales) es preferible congelarlas antes, aunque será el médico el que te indique cómo debes actuar.
  • El mercurio de algunos pescados puede afectar al desarrollo del feto. Por tanto, tu médico te indicará cuáles son los que contienen más mercurio como el atún, la caballa, el pez espada, el mero o el tiburón. Por el contrario, los pescados que debes incluir en tu dieta por sus excelentes nutrientes y ácidos grasos omega 3 son el lenguado, las sardinas, el pescado blanco, la merluza, la pescadilla…En general para que te hagas una idea, los pescados más grandes y los que se alimentan de otros peces suelen tener más mercurio y son los que tienes que evitar.
  • ¡La cerveza, sin alcohol! El alcohol puede tener graves consecuencias para el bebé como defectos físicos, emocionales y problemas de aprendizaje según algunos estudios de diferentes países del mundo. Por tanto, no te sorprenda que tu médico te prohíba o limite mucho el consumo de alcohol durante el embarazo.
  • El café, cuanto menos, mejor. La cafeína en exceso no es buena para tu bebé y podría influir en el tamaño de tu bebé al nacer e incluso, algunos estudios, lo relacionan directamente con las probabilidades de tener un aborto. Recuerda reducir la cantidad no solo de cafés diaria, sino también de otros productos que la contienen como el chocolate, las sodas o los tés.

  

Cuándo debes acudir a Urgencias: síntomas de que algo va mal

Aunque no es bueno que te obsesiones demasiado o te preocupes en exceso, sí es conveniente que reconozcas algunos síntomas que podrían indicar que algo no va bien y que requieren la supervisión médica inmediata.

Además de los numerosos cambios que se están produciendo en tu interior y que afectan a tu estado anímico, hay algunos síntomas que requieren más urgencia como:

  • Dolores o molestias en tu abdomen más fuertes de lo normal o persistentes. En esta etapa no es normal.
  • Hemorragia vaginal y/o pérdidas abundantes de sangre. Un sangrado ligero puede ser normal pero no en exceso. Si es así, acude lo antes posible al médico.
  • Vómitos muy persistentes y severos. Los vómitos son normales en esta etapa y hay mujeres que los tienen hasta el mismo día del parto. Sin embargo, si vienen acompañados de dolor o de fiebre intensa, vete a urgencias para descartar cualquier complicación.
  • Dolor intenso de cabeza con visión borrosa, dificultad en el habla o pérdida de consciencia.
  • Dificultad respiratoria, sangrado al toser o dolor intenso en el pecho.
  • Enfermedades como gripe, rubeola o varicela. Si tienen síntomas de padecer alguna de estas enfermedades o estás expuesta a los riesgos de contagio, consulta con tu especialista cuanto antes.
  • Depresión o ansiedad. Los cambios hormonales pueden provocarte un estado de ánimo de tristeza o preocupación excesiva que son perjudiciales para el desarrollo del bebé. En estos casos, también debes comunicárselo a tu médico para que te indique cómo actuar y te ayude a enfrentarte a la situación con calma.

 

¡Qué ganas de compras!

Muchas madres empiezan a comprar de todo desde el momento en que saben que están embarazadas. Ropita para el bebé, pantalones o camisas premamá, cinturón de seguridad para el coche, cremas para evitar las estrías, cojín o almohada de embarazo…

Además de las cremas hidratantes para cuidar tu piel y evitar los picores y la aparición de estrías que se aconseja desde el primer mes, hay algunas otras cosas que puedes comprar ya.

  • Como ya te dijimos en el mes anterior, los sujetadores sin aros y de tejido cómodo y transpirable, especialmente de algodón, son los ideales. Pero si tus pechos están muy sensibles y han aumentado, puedes comprar ya un sujetador premamá, que te servirá también durante la lactancia.
  • Pantalón o camisa premamá: Hay muchas tiendas donde podrás adquirir este tipo de ropa a buen precio tanto on como offline. Algunas de ellas son Vertbaudet, H&M, Primark, Kiabi, La Redoute, Zalando…Ten en cuenta, que la ropa premamá siempre es algo más cara que el resto así es que no hace falta que llenes tu armario ni compres más de lo que vas a necesitar. Quizá con un par de vaqueros, si es invierno o tres o cuatro vestidos, si te toca en verano, es suficiente para pasar los meses en los que estarás más gordita e incómoda.
  • Almohada especial. Si ya te afecta al sueño puedes comprarte ya una almohada que propicie un óptimo descanso durante la noche y te ayude a sentirte más cómoda al colocarte de lado, que es la posición más recomendada que tendrás que adoptar sobre todo cuando tu barriga sea más grande.

Respecto a la ropa de tu bebé, no te precipites porque aún no sabes el sexo y todavía es pronto para los artículos imprescindibles que necesitará como bañeras, carrito, cuna…. Espera por lo menos a que pase el primer trimestre para hacer esas primeras compras.

 

MITO DEL MES: ¿Puedo teñirme el pelo?

De los muchos mitos del embarazo que se extienden generación tras generación destacamos uno muy popular que quizá te hayas preguntado ya y que es si puedes teñirte el pelo.

Lo cierto es que no hay estudios en humanos (sí en animales) ni casos que demuestren 100% que los tintes no afectan para nada al desarrollo del feto. Además, según la Organización de Especialistas Información Teratológica, el cuerpo absorbe una mínima cantidad de las sustancias que componen los tintes, sin llegar a la placenta ni al bebé.

Pero, lo más importante es que estés tranquila y que si teñirte va a suponer una preocupación, mejor dejarlo para cuando nazca tu retoño o al menos para el segundo trimestre, cuando el desarrollo del bebé es menos vulnerable.

Por tanto, tú decides si quieres verte guapa con tu tinte habitual o si prefieres dejar la melena natural y disfrutar de un embarazo tranquilo.