TERCER MES DE EMBARAZO

Al final de este mes finalizará el primer trimestre del embarazo y por tanto el más importante. Estás entre la semana 9 y la 12 y muchos cambios que aún no has notado, empezarás a percibirlos ahora.

Debes recordar que, aunque tu estés de 10 semanas, tu bebé en realidad tiene solo 8 ya que la fecundación se produjo dos semanas después de tu última menstruación que es la fecha desde la que los médicos empiezan a contar tu embarazo.

Una vez superado con éxito este trimestre, lo demás vendrá rodado y cada vez te irás sintiendo mejor si es que tienes náuseas o vómitos aún. Además, la cercanía de la llegada del bebé hará que te sientas feliz y que disfrutes al máximo de esta etapa.

¡Si hasta ahora estabas preocupada es momento de relajarte y disfrutar!

Cambios en tu cuerpo

Si el pantalón te aprieta en la cintura seguro que sientes la necesidad de desabrocharte el botón para estar más cómoda. Durante este mes, tu barriga está creciendo y poco a poco irás perdiendo la forma de la cintura, así es que ya puedes usar una talla más de falda, un vestido suelto o tus pantalones premamá si ya los compraste.

Pero también puedes ser de las afortunadas, o no si estás deseando verte más gordita, que no notan la pancita crecer hasta un estado bastante más avanzado.

Además de la barriga, otro cambio que puedes percibir este mes de forma más acusada son las náuseas, ya que la emisión de la hormona HcG se encuentra en su punto álgido y cuando acabe el mes, empezarán a disminuir y esa sensación y ganas de vomitar probablemente desaparecerán por completo.

¿Notas olores que antes pasaban desapercibidos?, ¿no soportas el olor a queso cuando abres la nevera?, ¿te marea el perfume de tu amiga o compañera de trabajo? Tranquila porque es totalmente normal.

Además, es posible que sientas asco o aversión a algunas de tus comidas preferidas y por el contrario te apetezcan otras que jamás comías.

Tus pechos están más sensibles y a lo mejor más grandes y tu útero ya es de un tamaño parecido a una manzana.

Tener gases y estreñimiento es algo común en muchas mujeres en esta etapa, cuando los intestinos se vuelven más vagos y las digestiones son más lentas. Para evitar estas molestias, procurar comer más fibra y evitar bebidas gaseosas y comidas copiosas y abundantes, especialmente por la noche.

Otro síntoma de que algo importante está sucediendo dentro de ti es el cansancio, la somnolencia y los cambios de humor, similares a los que tienen algunas mujeres durante la menstruación.

Desarrollo del bebé

Las semanas que comprenden este mes son primordiales para el desarrollo del feto y en cada una de ellas se producirán cambios, por lo que te gustará saber lo que va ocurriendo semana a semana en todo lo relacionado con el hijo que llevas dentro.

  • Semana 8:

Los dedos de las manos y los pies ya se notan, los párpados cubren sus ojitos, los tubos respiratorios se extienden desde su garganta hasta los pulmones, que están en pleno desarrollo, y la colita del que aún es un embrión empieza a caerse para dar forma de feto.

Ahora no para de moverse, aunque aún no lo notes, y en su cerebro las células nerviosas se están alargando y conectando para formar unos primitivos canales neurales.

  • Semana 9:

Esta semana ya se habrá caído la colita del embrión y las válvulas de su corazón se están formando por lo que podrás oír sus latidos. Sus órganos sexuales ya se han desarrollado, aunque aún es pronto para distinguir en una ecografía si será niño o niña a no ser que te hagas el análisis o Test Lorgen, que te permite saber el sexo a través de una muestra de ADN desde la semana 8.

Ya tiene formadas las orejas, la boca, la nariz y los ojos, aunque no los abrirá hasta las 27 semanas.

La placenta está empezando ya a producir hormonas.

  • Semana 10:

¡Felicidades, mamá! Lo más difícil ha culminado y el desarrollo de sus órganos básicos se ha completado y están funcionando perfectamente.

El feto mide ya unos 2,5 centímetros y está muy activo, no para de mover sus brazos y piernas, aunque aún es pequeño para que notes los golpecitos.

Su cerebro se está desarrollando a gran velocidad y a través de su piel se distingue a la perfección la columna vertebral.

Si lo ves en una ecografía, notarás cómo su cabeza mide casi la mitad de la longitud total de su cuerpo.

  • Semana 11:

El bebé no para de moverse en el líquido amniótico de tu útero y ya mide unos 4 centímetros y pesa sobre 7 gramos.

El desarrollo de sus órganos está a punto de completarse y los dientes están empezando a formarse en las encías. ¡No te asustes, no va a nacer con dientes, pero sí tendrá los huecos en los que más adelante le saldrán!

  • Semana 12:

Ahora puede abrir y cerrar los dedos de sus manos y también chuparse el debo por el reflejo de succión que le ayudará a alimentarse cuando salga. Además, si pones tu mano sobre el vientre, lo notará y reaccionará moviéndose debido a sus reflejos.

Cada vez tiene un aspecto más parecido al de un bebé, con los ojitos más juntos y con un tamaño aproximado similar a un limón (unos 5 cm y 14 gramos de peso).

En cuanto a sus órganos, el hígado produce bilis y los riñones ya segregan orina en la vejiga.

Pruebas médicas

Tanto si es tu primera cita ginecológica (aunque hayas ido ya a la matrona en las primeras semanas) como si ya has acudido con anterioridad, en este mes te harán pruebas importantes.

Además de tomarte la tensión arterial, controlar tu peso y escuchar los latidos de su corazón mediante la auscultación que te harán en cada visita hasta el final del embarazo, es momento del Triple Screening o Cribado de Crosomopatías.

¿Qué es el Triple Screening o Cribado?

Se trata de un test de cribado que mediante una muestra de sangre de la embarazada sirve para detectar posibles anomalías en el futuro bebé. En concreto, mide el índice de riesgo de que el niño padezca una de estas alteraciones genéticas:

 

Está prueba detecta entre el 75 y el 85% de alteraciones del tubo neural en las menores de 35 años y el 60% de los casos de Síndrome de Down por lo que no es 100% fiable.

En el caso de mujeres mayores de 35, el porcentaje de anomalías detectadas aumenta hasta el 75%. Para valorar con más exactitud los riesgos de que el bebé nazca con esas enfermedades será necesario someterse a otras pruebas como la amniocentesis o la biopsia corial.

Si quieres más información sobre esta prueba, entra aquí o pregunta a tu médico todas las dudas al respecto.

Alimentos que debes evitar

Además de las recomendaciones alimentarias que ya se han mencionado, los médicos recomiendan evitar algunos alimentos como:

  • Tiburón
  • Pez espada
  • Caballa
  • Pescados o mariscos crudos o poco cocidos
  • Bebidas alcohólicas
  • Quesos no pasteurizados, blandos como el brie, con estrías como el roquefort o fresco y en general leche sin pasteurizar
  • Más de 200 miligramos diarios de cafeína equivalentes a una taza de café grande o dos de té
  • Carnes frías como embutidos o paté, (calentarlas hasta que humée)
  • Carnes poco cocidas o crudas (pollo, ternera, cerdo)
  • Hígado más de dos veces al mes
  • Huevos crudos o poco hechos, o cualquier alimento que los contenga
  • Frutas y verduras sin pelar ni lavar

 

¿Qué pasa con la lejía y los productos de limpieza?

Aunque la mayoría de productos de limpieza que usamos de forma frecuente no reportan peligro alguno para el bebé, sí que deberás ser precavida a la hora de utilizarlos.

Si tu organismo absorbe ciertas sustancias químicas eso podría afectar al desarrollo de sus pulmones y por tanto provocar problemas respiratorios al nacer.

Por tanto, puedes limpiar con lejía y otros químicos siempre y cuando tomes la precaución de abrir bien las ventanas para ventilar la habitación, usar guantes e incluso cubrir tus brazos para proteger tu piel con una camisa de manga larga.

¿Náuseas? Cómo aliviarlas

Ya hemos hablado de las náuseas, pero no de cómo aliviarlas si aún las sufres.

De momento, hay algunos consejos que pueden servirte para reducir esas molestias:

  • Come poco y con más frecuencia para mantener los niveles de azúcar estables
  • Consume alimentos ricos en proteínas
  • Opta mejor por comidas frías a calientes, aunque sea invierno y no haga calor
  • Come algo en la cama antes de levantarte. Muchas embarazadas dejan unas galletas saladas en la mesilla para evitar las náuseas o vómitos de primera hora de la mañana.
  • Bebe y mantente hidratada lo más posible, especialmente en época de calor, pero evita hacerlo antes de acostarte para no tener que levantarte a orinar.
  • Descansa todo lo que puedas. Si estás trabajando, cuando llegues, y si no, cuando te apetezca.
  • Oler un limón te puede aliviar esas náuseas
  • Consulta con tu médico sobre la posibilidad de tomar algunas vitaminas para estar más fuerte y con más energía.

 

Consejos para el papá: sois 2

Aunque los principales cambios los notarás tú como futura mamá, si tienes pareja también él necesitará algunos consejos para llevar mejor el embarazo y que paséis felices y tranquilos esta bonita etapa de vuestra vida en común.

  • Debes informarle sobre tus posibles cambios de humor y estado de ánimo para que comprenda que es algo normal y pasajero y sepa cómo reaccionar o tratarte en esos momentos.
  • El papá deberá evitar el uso de perfumes fuertes o lociones que tú no soportes o que te incomoden.
  • Dejar el tabaco es lo mejor que puede hacer, si no es ahora cuando nazca el bebé. Además, si tú también fumabas te ayudará que abandonéis ese hábito los dos a la vez.
  • Si tenéis gato, lo mejor es que sea el papá u otra persona de la casa la que se encargue de limpiar su arenero y recoger las heces, ya que de lo contrario corres el riesgo de contagio de
  • Aunque estés deseando pintar o colocar los muebles de la habitación del bebé, espera a que esté tu pareja en casa para poder hacerlo juntos y no hacer esfuerzos innecesarios.
  • Debes saber que al menos que tengas un embarazo de riesgo o tu médico te haya recomendado evitar las relaciones sexuales, el sexo es seguro. Aunque es cierto que el cambio hormonal que se produce en esta etapa puede provocar un descenso de tu apetito sexual. Explícaselo a tu pareja para que ambos afrontéis la situación y disfrutéis de vuestros momentos juntos y no crea que tu inapetencia es por otro motivo.

MITO del mes: Tengo un antojo

¡Me apetece mucho un helado de yogur con frambuesa, corre, tráemelo porque si no el bebé nacerá con una mancha!

Pero, ¿acaso crees que eso es cierto?

Los antojos en el embarazo existen igual que puedes tenerlos en cualquier otro momento. Lo que debes saber es que es un mito el hecho de que los bebés nazcan con manchas o lunares por culpa de un antojo que no fue concedido.

Así es que, tranquila si tu pareja no puede salir de noche a por ese helado que se te ha antojado o comprarte ese vestido que has visto en tu tienda favorita.

Eso sí, si quieres aprovecharte un poco de que estás embarazada, pide por esa boquita y déjate mimar todo lo que puedas.