CUARTO MES DE EMBARAZO

¡Cómo pasa el tiempo y cuánto crece tu bebé! Casi sin enterarte o quizá con más molestias de las que te habías imaginado has cruzado con éxito el primer trimestre y ahora todo irá a gran velocidad.

Para algunas mujeres el tiempo pasa volando mientras que para otras el embarazo es un proceso lento y tienen ganas de que termine.

Sea cual sea tu caso, tendrás que ser paciente y esperar la llegada al mundo de tu bebé de la mejor manera posible y con la felicidad propia que te hará sentir el hecho de pensar que en unos meses podrás abrazar a ese pequeñajo que llevas dentro y que será lo más importante de tu vida.

Empieza la etapa más llevadera del embarazo una vez superadas las molestias típicas del primer trimestre y antes de que el bebé tenga un tamaño que empieces a sentirte más cansada y te impida realizar algunas tareas cotidianas que ahora puedes seguir haciendo.

Cambios en tu cuerpo

Por fin empezarás a notar esa barriguita si es que aún no habías engordado nada.

La mayoría de mujeres que no ganaron peso en el primer trimestre lo hacen a partir del segundo, por lo que este mes ya puedes ver algún kilito más en la báscula cuando te peses, especialmente si lo haces al final del día.

Tanto las náuseas como la ansiedad o preocupación que podías tener al principio van disminuyendo entre otros motivos porque el miedo a perder el bebé por un aborto espontáneo se ha reducido considerablemente.

El sangrado de las encías al cepillarte los dientes es normal y también es algo habitual un aumento del apetito. Pero, aunque tengas más hambre, evitar comer demasiado y alimentos calóricos y pesados porque pueden empezar a producirte ardores y acidez estomacal además de hinchazón en el abdomen y gases.

Es posible que las hemorroides hayan aparecido debido al estreñimiento tan común en el embarazo, debido a la ralentización de los movimientos intestinales y a los cambios hormonales que se están produciendo.

Muy típicos también son los calambres en las piernas provocados por la presión que provoca en los nervios y vasos sanguíneos la expansión de las paredes del útero.

Evolución del feto

Al finalizar este mes, tu bebé puede llegar a medir hasta 16 centímetros de pies a cabeza. Sus ojitos son ahora más grandes y también han crecido sus cejas y pestañas.

También le irá saliendo el lanugo, un vello muy fino que recubre su cuerpo y que conservará hasta el nacimiento. ¿No te has fijado en que muchos recién nacidos tienen pelitos en las orejas y otras partes del cuerpo poco donde no solemos tener vello? ¡Eso es el lanugo que se cae los primeros días!

Los diminutos huesecitos de su esqueleto están creciendo día a día y se están fortaleciendo poco a poco, igual que sus piernas y manos que empujan la bolsa continuamente para desplazarse dentro del útero.

Si lo ves a través de una ecografía te resultará gracioso comprobar cómo abre y cierra la boca, se chupa el dedo, cierra la mano y no para de moverse.

Los ruidos del exterior ya puede oírlos así es que es, si quieres que se relaje, es momento de ponerle música tranquila.

Pruebas médicas

Como en cada visita, tu matrona o ginecólogo tomarán nota del aumento de peso y de la tensión arterial.

Si te corresponde cita médica esta semana te harán las analíticas del segundo trimestre (se suelen hacer una por trimestre de sangre y orina) y una revisión ginecológica para medir la altura del fondo uterino y escuchar el latido del bebé.

En función de algunos resultados y de otros factores como tu edad o tu peso, pueden ofrecer la prueba de la amniocentesis, que sirve para conocer con más exactitud el riesgo de que el bebé nazca con alguna alteración genética. Es una prueba que supone cierto riesgo de aborto, ya que consiste en extraer una muestra de líquido amniótico a través de una punción con una aguja fina que se introduce a través de la pared abdominal y el útero.

La amniocentesis es opcional y te la suelen ofrecer para descartar posibles anomalías fetales. Serás tú quién decida si corre ese riesgo o decide no someterse a ella a pesar de que haya factores que hagan sospechar alguna enfermedad o alteración como el Síndrome de Down o de Edwards.

Si quieres más información sobre esta prueba entra aquí o consulta con tu médico para que te explique todas las ventajas e inconvenientes que puede suponer una amniocentesis.

 

¿Quieres saber el sexo del bebé?

Aún es pronto para saber el sexo de tu bebé, pero puede que tengas mucha curiosidad y decidas acudir a una clínica privada a ver si con suerte se puede apreciar ya con una ecografía en 4D.

Lo normal es que te confirmen el sexto en la ecografía de la semana 20 de embarazo, pero a veces, algunos ginecólogos se aventuran a confirmarlo antes o lo ven en semanas previas de forma clara y optan por comunicárselo a los padres.

Si has optado por la amniocentesis, de la que te hablamos antes, también sabrás antes el sexo del bebé. En este caso, cuando tengas los resultados de la prueba no solo sabrás las probabilidades de que tu bebé sufra las alteraciones genéticas que detecta sino también si será niño o niña. En este caso la fiabilidad es del 100% ya que se estudian los cromosomas que son los que indican el sexo (XX: niñas, XY: niños).

Por último, otro método para conocer el sexo del bebé antes de la ecografía correspondiente es un análisis de sangre en alguna clínica privada que lo realice y que se tanto para conocer el sexto como para descartar otras enfermedades, aunque en este caso no es tan fiable como la amniocentesis. Con él, se puede detectar desde la semana 8 de embarazo con una fiabilidad del 98% y sin riesgo alguno para la madre ni para el feto.

Embarazo y deporte

Estar embarazada no significa ni mucho menos que tengas que pasarte el día sentada o durmiendo para que el feto no sufra ningún riesgo.

A no ser que tu médico te recomiende reposo por alguna circunstancia especial o por un embarazo de riesgo, debes evitar el sedentarismo y al menos caminar todos los días durante al menos 30 minutos, a paso ligero sin cansarte demasiado. Si adquieres ese hábito reducirás las posibilidades de tener una diabetes gestacional o un parto pretérmino (antes de las 37 semanas de gestación).

Además, la forma física de la madre influye en el hecho de tener un parto más fácil y de traer al mundo un bebé sano.

Sin embargo, deberás ser prudente y no realizar una actividad física intensa como correr una maratón ni deportes que puedan suponer un riesgo para ti y para el bebé como el esquí, el buceo, la escalada, la equitación o el patinaje, entre otros.

Los baños calientes en jacuzzis y saunas también deberás evitarlo por ahora ya que un aumento de la temperatura corporal de las mamás embarazadas podría afectar al sistema nervioso del bebé.

El pilates por ejemplo es muy bueno y hay muchos centros donde organizan cursos para mujeres embarazadas. Esta práctica ayuda a controlar la respiración, trabajar el suelo pélvico y fortalecer nuestra columna siendo todos estos beneficios ideales para el momento del parto.

La natación también suele estar recomendada durante el embarazo y de manera moderada y con los ejercicios adecuados, todo serán ventajas.

Hagas lo que hagas, siempre bajo supervisión médica y controlada con un profesional que te vaya guiando con los ejercicios.

 

La importancia de las legumbres

Las legumbres son uno de los alimentos que deben estar presentes en tu dieta, no solo durante el embarazo, aunque sí en esta etapa de forma especial.

Muchos de los nutrientes que necesita una mujer en el embarazo y también durante la lactancia están presentes en las legumbres, por lo que su consumo es casi obligatorio.

Haga frío o calor, hay muchas maneras de consumir legumbres y puedes incluirlas en carnes, pescados, guisos y ensaladas si no te gustan como plato principal de cuchara.

  • LENTEJAS

Las lentejas contienen hierro, magnesio, vitaminas, potasio, zinc, cobre e hidratos de carbono, nutrientes imprescindibles para el buen desarrollo del bebé.

El hierro, por su parte, suele ser deficitario en muchas embarazadas y es fundamental para evitar una anemia, por ejemplo.

La fibra que aporta esta legumbre es beneficiosa para evitar el estreñimiento, que suele aparecer en muchas mujeres.

Los folatos de las lentejas pueden evitar malformaciones del sistema nervioso del feto.

¿Cómo consumirlas para evitar gases?

A algunas mujeres las legumbres les producen gases. No tengas miedo por eso, porque puedes evitarlo o al menos reducirlos dejándolas una noche en remojo y retirando esa agua antes de cocerlas.

  • JUDÍAS PINTAS

Entre las ventajas de consumir judías o alubias pintas durante el embarazo destaca su contenido en ácido fólico, tan necesario las primeras semanas de embarazo para el crecimiento y producción de glóbulos rojos.

Esta legumbre es rica en Vitamina B colina, que ayuda a reducir los mareos, náuseas e hinchazón, tan comunes en los embarazos.

Pero también son buenas para regular las funciones vasculares, musculares y cerebrales de la madre y el bebé gracias a su alto contenido de calcio, magnesio y potasio.

  • GARBANZOS

Proteínas, fibra, hidratos de carbono, vitamina B y minerales, pero también aportan ácido fólico.

Los hidratos y la vitamina B ayudan a regular la energía y el apetito que algunas mujeres tienen durante esta etapa.

Entre los minerales que poseen los garbanzos destacan el hierro; el calcio, magnesio y manganeso (para un buen desarrollo óseo del bebé) y selenio y zinc, con grandes propiedades antioxidantes.

Cómo puedo vestirme

Quizá has podido evitar el uso de ropa de maternidad en el primer trimestre, pero a lo largo del segundo trimestre, que ya ha comenzado, seguramente necesites alguna prenda para sentirte más cómoda.

  • Si quieres disimular tu embarazo y aún no has engordado demasiado, empieza a sacar del armario la ropa que tengas más pequeña y ceñida. Usa prendas sueltas por encima de la barriguita, las caderas y los muslos.

Los jerséis o vestidos de punto son muy prácticos y también las camisas fruncidas bajo el pecho, las faldas cruzadas y los blusones que se ciñen en la cadera y quedan abolsados a la altura de la barriga.

Respecto los pantalones o jeans, opta por unos elásticos si aún no quieres los de maternidad y con el bajo acampanado para disimular esos kilos de más.

Otro truco que te servirá durante algunas semanas, sobre todo si no engordas mucho, es llevar camisetas de tirantes o manga corta debajo de las camisas abiertas que ya no te abrochan o te quedan muy ajustadas.

  • Si estás deseando mostrar tu estado no hay motivo para no hacerte con un par de faldas o jeans de maternidad que te valdrán para los nueve meses e incluso podrás usar tras el parto para estar más cómoda.

Las camisas más amplias, túnicas o blusones son ideales desde el primer momento, así como las camisetas ceñidas bajo el pecho pero que marquen tus hombros, por ejemplo, para verte más sexy y atractiva.

Si caminas a diario y vistes más casual, puedes comprarte unos leggins de maternidad y usar con esas camisetas largas.

Algunas tiendas a las que puedes recurrir son las franquicias, en las que encontrarás ropa económica, teniendo en cuenta que la de maternidad es siempre algo más cara. Kiabi o H&M o Benetton son dos de las muchas que tienen ropa para embarazadas, así como numerosas tiendas online.

El mito del mes: La forma de la barriga influye en el sexo

Es quizá uno de los mitos sobre el embarazo más populares. Se dice que cuando la barriga de la mujer tiene forma de pico y está baja el bebé será un varón y cuando la barriga se extiende a lo ancho y está más elevada es porque lleva en su vientre una niña.

Sin embargo, la forma y altura de la barriga, según los ginecólogos y expertos, están determinadas por el tono muscular y uterino, por la posición del bebé y la cercanía al momento del parto, por lo que nada tiene que ver con su sexo. Por tanto, la única forma de conocer el sexo del feto es a través de una ecografía.